“El racismo es rentable, si no fuese así, no existiría”

Porque la desigualdad duele, a tal punto que aunque creas que no eres su “victima”, igualmente serás alcanzado en algún grado de su inequidad. Unos meses atrás alguien dijo que todos somos el negro de otro.

En un tiempo en el todos estamos siendo instigados al odio, no es posible cuando menos sentir cierto tipo de descontento con el otro, sea por el color de piel, nacionalidad, clase social, pensamiento político, pensamiento religioso, idioma, costumbres, cultura, sentimientos, y un larguísimo etcetera, una muestra clara es el famoso bullying, que es conocido por viralizarse en el entorno escolar, pero ése maltrato psicológico, físico o verbal también está presente en otro ámbitos, el trabajo, el hogar y calle misma con todo lo que abarca.

Últimamente ha habido un crecimiento en el aspecto de la nacionalidad, y es que cada vez más gente se alinea con partidos políticos nacionalistas, que a su vez pertenecen desde la centro hasta la extrema derecha. No cabe duda entonces cuál es su fin, dividirnos a toda costa.

A una verdad como la anterior es imposible oponerse, a no ser por mero capricho. Si todos somos la clase «inferior» de otra cualquiera, entonces por qué motivo no logramos ponernos en el lugar, del que suponemos es nuestro inferior, está claro que mientras menos humanidad poseemos, más superiores creemos ser.

“El racismo es rentable, si no fuese así, no existiría”, lo dijo Martin Luther King, y claro que es rentable, mientras todos miran sobre el hombro al prójimo, los “superiores” pueden practicar sus juegos enfermos, sin ser interrumpidos por el levantamiento de una sociedad cansada de las desigualdades provocadas con premeditación.

No se puede detener el avance de una política de odio, que es generada de anera conciente desde todos los medios de comunicación, sean escritos o audiovisuales.

Una vez un referente de Hollywood decia, como podemos suponer que nuestros hijos no son afectados por la violencia expuesta en los medios todos los días desde que nacen, si como ejemplo citó el famoso SuperBowl, el sólo hecho ver un espectáculo recauda miles de millones de dólares, y es que su pubicidad bien trabajada hace que un evento de sólo cuatro horas aproximadamente, afecte al menos a 45 millones de personas, las motive a comprar comida, ropa, artículos deportivos relacionados al fútbol americano. y ni que decir de las bebidas con una venta cercana a los $us 1.300 millones sólo en cerveza. Algo muy parecido sucede con la gran final del fútbol en el campeonato mundial. Con éstos datos no podemos no estar de acuerdo, con la influencia directa en nuestro pensamiento de los que instalan el odio a nuestros semejantes. Insistiendo en lo del futbol, acaso no es también una manera de provocación al odio, la que los relatores y analistas deportivos propagan, con sus consideraciones.

Momento muy difícil el que nos tocó vivir, pero ¿es necesario dejar las cosas como están y heredar a nuestros hijos una grave desigualdad e inequidad?.

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