La huella de Estados Unidos en la incipiente revolución del color en Bolivia

Muchos hermanos bolivianos ignoran, que detrás de toda la parafernalia de los últimos acontecimientos, se encuentra cuando no el gobierno de EEUU. Los personajes aludidos en éste trabajo, son conocidos por su trabajo activista, dentro del territorio boliviano, y lo que ellos también llaman una dictadura, les permite expresarse libremente, aún a costa de generar el caos y el descontento en la población, desde Vida Latinoamericana expreso mi solidaridad con el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, y al mismo tiempo espero que la fuerza de inteligencia esté actuando en tiempo y forma, como es necesario en éstos casos.

El trabajo que a continuación presento es el segundo de éste tipo, y prueba de que no se trata de ninguna mala interpretación, es el hecho de ser ocultado por los medios opositores.

LA HUELLA DE ESTADOS UNIDOS EN LA INCIPIENTE REVOLUCIÓN DEL COLOR EN BOLIVIA

By Bruno Sgarzini

«Grupos activistas y opositores le recordaron al presidente Evo Morales que su política de ampliar la frontera agrícola para favorecer a los agronegocios y ganaderos del país es la causa del desastre ambiental», escribió el diario opositor Página Siete, atribuyendo al presidente boliviano Evo Morales la responsabilidad por la quema de 500.000 hectáreas del Bosque de Chiquitania, ubicado en el departamento de Santa Cruz.

NECESITAMOS AYUDA! ¡SE HA DECLARADO EL ESTADO DE EMERGENCIA! #SOSBOLIVIA #amazonasenllamas #soschiquitania pic.twitter.com/vBuHsHtXEv

– katerine Quispe Street (@Kattytatiana18) August 22, 2019

La quema del bosque dio paso inmediatamente a una agresiva campaña en redes sociales y medios de comunicación contra el presidente Evo Morales, atribuyendo los incendios al Decreto 3973 y a la Ley 741 que supuestamente permiten la deforestación y la quema controlada para actividades orientadas a la agricultura y la ganadería.

«Las leyes de quema y desmonte» fue la calificación que utilizó el diario opositor El Tiempo para ambas legislaciones, omitiendo que una de ellas fue aprobada por opositores y funcionarios del gobierno en el Congreso, según la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra.

Sin embargo, las sospechas sobre la intencionalidad del incendio son completamente ignoradas. En algunas zonas se encontraron restos de botellas con gasolina y se detuvo a un grupo de personas acusadas de haber iniciado los incendios. El papel del alcalde de San José de Chiquitos, el opositor Germain Caballero, también representa otra pista, debido a la concesión de permisos de chaqueo, como se llama coloquialmente a la deforestación en Bolivia.

La histeria por este incendio en la selva tropical mejor conservada del mundo contrasta con el hecho de que poco se ha informado: el número de fuentes de fuego se redujo de 11.468 a 1.362 en la última semana (85% del total de incendios), como resultado del trabajo de más de 4.000 personas, y el despliegue de 200 vehículos y cinco aviones, entre ellos el famoso Supertanker.

La campaña y sus principios de difusión

Una de las figuras de esta campaña, el especialista en marketing y neurociencias Jurgen Klaric, exigió en un video que el presidente Morales acepte la ayuda internacional y garantice que los medicamentos donados lleguen a los afectados por los incendios.

«Hoy somos bolivianos, no hay partidos ni intereses privados, el único interés es salvar el pulmón del planeta», dijo en un discurso dirigido íntegramente a criticar a Evo Morales y a su gobierno. En la misma línea, un grupo de cabilderos ecológicos con celebridades grabaron un video con la etiqueta #SOSChiquitania para promover la campaña.

SOSBolivia #SOSChiquitania

Que el mundo se entere #PrayforAmazonas pic.twitter.com/YjvT5uNeSy

Del mismo modo, Ximena Zalzer, ex reina de la belleza y conductora de la televisión boliviana, es otra de las protagonistas de la campaña por la entrada de la «ayuda internacional» para hacer frente a los incendios en el bosque de la Chiquitania. De hecho, es una de las principales portavoces de la campaña #SOSChiquitania que, en las redes sociales, afirma que el gobierno de Morales es responsable del origen del incendio y de negarse a recibir «ayuda internacional».

Esta posterización de la opinión ciudadana, promovida desde las redes sociales y los medios de comunicación privados, corresponde también a principios básicos de propaganda y marketing, centrados en el establecimiento de un enemigo único y un conjunto de argumentos básicos repetidos hasta el agotamiento, como ocurre con las explicaciones de los incendios y la responsabilidad del presidente Morales.

El propagandista nazi Josseph Goebbels catalogó algunas de estas técnicas como principios de simplificación, vulgarización y orquestación.

De esta manera, los videos clasificados como tendencia en #SOSChiquitania apelan a las emociones del público al reflejar la devastación natural y la muerte de los animales como resultado de la quema del bosque.

De esta manera, Evo Morales se posiciona como el «único culpable» de los incendios. Esta idea básica circula a través de historias virales en las redes sociales, según los principios publicitarios que el teórico Edward Bernays recogió en su obra The Engineering of Consent, en la que elabora un método para que «las personas apoyen determinadas ideas y programas, a partir de la aplicación de principios científicos y estudios de opinión pública».

A Evo Morales le quedan dos caminos, o escucha a su pueblo y deroga la Ley 741 y el Decreto 3973, o pasará a la historia como el mayor criminal de nuestra historia. Ya chingo 1 millón de hectáreas. Esta noche todos a la Plaza de las Banderas a… https://t.co/9ZH9rrDKmW

– Violeta Ayala (@violetablue007) August 29, 2019

En la misma línea, los orquestadores de esta campaña establecieron unilateralmente la cifra de 1 millón de hectáreas quemadas para posicionar los incendios como un inobjetable «desastre natural», uno de los argumentos más fuertes para presionar al gobierno boliviano para que acepte la ayuda internacional, tal como lo exigen los grupos ambientalistas e indígenas.

Protestas, agitación y contradicciones en el discurso

El incendio de las redes sociales y de los medios de comunicación privados que se concentran en la misma matriz de opinión llevó a una serie de acciones callejeras, espectacularizadas en los medios de comunicación social para reforzar la campaña de agitación contra el gobierno boliviano.

La primera fue la convocatoria a una marcha en La Paz, la capital de Bolivia, con una agenda de cuatro puntos:

  • «Autorización inmediata de la ayuda nacional e internacional ya presente en suelo boliviano.
  • «Permita que las organizaciones ciudadanas (lea ONG) lleven a cabo el trabajo de socorro.»
  • «Emita un documento público solicitando ayuda de la comunidad internacional en la ONU y la OEA en 48 horas.»
  • «Derogación del decreto supremo 3973»
  • Como ya es habitual en estos casos, los promotores de esta convocatoria fueron celebridades, en este caso Ximena Zalzer y Jurgen Klaric, así como miembros de grupos ecologistas influenciados por ONG.

De esta manera, el llamado fue «ciudadanizado», sin rasgos partidistas visibles, para convertir sus demandas contra el gobierno boliviano en un centro apolítico que reuniera más que a los interesados en el tema. Precisamente para crear una demanda, aparentemente sin interés político, que se convertiría en un asunto de masas para los bolivianos, según los principios propagandísticos explicados anteriormente.

BOLIVIA necesita ayuda internacional – Ayuda Internacional para BOLIVIA #SOSBolivia #BOLIVIA DEMANDA…. AHORA!
-Ampliación de la Ley 741.
-Aceptación de la DS 3973.
-Entrada inmediata de #International Help #SOSChiquitania#Chiquitania pic.twitter.com/AKLR0pgZmR

Samy Schwartz (@samyschwartz) 25 de agosto de 2019

La acción que siguió a esta movilización fue el surgimiento de un grupo de ambientalistas en un evento para el primer envío de carne a China, que tiene un ingreso potencial de 800 millones de dólares para el país en 2030, cifra de enorme importancia para la diversificación de los ingresos de la nación.

«La Chiquitania está en llamas y se habla de exportar carne», gritaron los activistas que afirman que las razones de la deforestación son la extensión de la frontera agrícola para producir carne y soja, así como la concesión de tierras a los productores de coca.

Denuncia @Csanchezberzain @: El incendio amazónico en #Bolivia ha sido promovido y sostenido por Evo Morales para expandir los cultivos ilegales de coca, colonizar con fines políticos y ampliar las áreas agroindustriales para los empresarios de su régimen.
Entrevista con @PaulSfeir pic.twitter.com/FitMlwLJVq

Carlos Sánchez Berzain (@Csanchezberzain) 27 de agosto de 2019

En el mismo ejercicio narrativo de consolidar a Evo Morales como único culpable, las organizaciones ambientalistas lo llamaron el «santo de los ganaderos» con la clara intención de colocarlo como protector de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz y de la Confederación de Ganaderos Bolivianos, ambas organizaciones presentes en el evento. Es una clara maniobra para construir al presidente de Bolivia como el «poder constituido» al que hay que enfrentarse para detener el «chaqueo».

#Ahora #LoUltimo

La artista Rilda Paco Alvarado pintó un cuadro que llamó «San Evo Morales», el «santo» de los ganaderos, en medio de los incendios forestales causados por las quemas en #Chiquitanía pic.twitter.com/R0WRwXulKn.

@DavidOvando (@Davicko3) 29 de agosto de 2019

Sin embargo, el núcleo discursivo sobreexpuesto por influenciadores y trolls de pocos seguidores, seguramente pagado por alguna agencia de publicidad, desconoce totalmente que el presidente Morales detuvo por completo la asignación de tierras en Chiquitania, y ordenó que se recibiera ayuda internacional de ocho países por un monto de 2,2 millones de dólares, además de anunciar la adopción de una nueva ley de «caqueos».

Obviamente, este tipo de omisión tiene como objetivo sembrar desinformación, favorable a la campaña contra el gobierno boliviano, para mantener en la agenda un reclamo que a su debido tiempo cambiará radicalmente a un solo enfoque: el cuestionamiento de la figura de Evo Morales y su gobierno ante las elecciones presidenciales.

Entre los relatos presentados como influyentes en la campaña del estratega digital boliviano Carlos Andrés Peredo se encuentra el de la ONG ambientalista Ríos de Pie, fundada por Jhanisse Daza, miembro de la Fundación de Derechos Humanos (HRF) de Thor Halvorssen Mendoza, primo del empresario venezolano Lorenzo Mendoza.

Daza es uno de los principales promotores, por ejemplo, de las protestas contra el presidente Morales en las embajadas bolivianas en el exterior, tal como se hizo en semanas anteriores en la sede diplomática de Brasil contra Jair Bolsonaro por quemar la Amazonia.

#Bolivia: continúan las protestas en todo el país pidiendo al gobierno que deje entrar la ayuda internacional. Escuchamos reportes de voluntarios que se desmayan debido a la intoxicación ya que no tienen máscaras.

Sí, soy yo dando un discurso fuera de la Catedral y conteniendo lágrimas. #SOSBolivia pic.twitter.com/Z2UQlHaSWG

Jhanisse V. Daza (@JhanisseVDaza) 29 de agosto de 2019

La HRF pertenece a la red de la Atlas Foundation, financiada por los industriales americanos de la oligarquía de Koch, que ha financiado movimientos como «Brasil Livre», que en 2013 salió a las calles contra Dilma Rousseff en la Copa de Oro por la subida del precio del billete de autobús. Paradójicamente, este movimiento dio forma al preludio del proceso que condujo al despido ilegal de Rousseff, convirtiéndose en un golpe de Estado, similar al de «La Salida» en Venezuela en 2014.

Daza, por otro lado, fue educada en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, donde participó en el programa «Liderando el Movimiento No Violento para el Progreso Social».

En febrero dio una conferencia al estilo TED, patrocinada por la Embajada de España en Bolivia, en la que describió la «estrategia no violenta» que está desarrollando para derrocar a Evo Morales.

También se considera admiradora y amiga íntima de Srdja Popovic, miembro del movimiento serbio Otpor que derrocó al presidente Slobodan Milosevic en lo que se considera una de las primeras revoluciones de color del mundo.

Gracias a su participación en el Foro de Oslo, patrocinado por la HRF, la joven boliviana intercambia frecuentemente ideas sobre «estrategias no violentas» con líderes financiados por Estados Unidos en otras partes del mundo, como los que ahora lideran las protestas en Hong Kong.

¿Una revolución de colores o el preludio de una fase de acoso y demolición?

La campaña es muy similar a la que en 2011 dio lugar a protestas contra la construcción de una carretera en el Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Huelga decir que varias ONG ambientalistas, financiadas por Estados Unidos, y el fotógrafo boliviano-israelí Sammy Shwartz, estuvieron entre los principales promotores de la campaña #SOSChiquitania.

Por fin! #Bolivia es mencionada en un informe de #Francia que pone a Evo Morales en su lugar como el presidente que permitió que ocurriera el desastre. #SOSBOLIVIA#SOSCHIQUITANIA#ACTFORAMAZONIA @AFPespanol @CNNEE @amnestyusa @BBCNews @mathildeamnesty @ValerieCabanes @Francetele pic.twitter.com/7kOjSzQGCqq

En este contexto, es de esperar que el público objetivo de esta nueva operación de cambio de régimen sea la clase media alta, tradicionalmente anti-evista, y la nueva clase media nacida como resultado del proceso boliviano.

Es de esperar que los más afectados, a través de las redes sociales, sean los más jóvenes que crecieron durante los gobiernos de Evo Morales, considerados el 39% del padrón electoral. Dado que este sector en general, es receptivo a la propaganda que puede establecerlo como una «rebelión» para oponerse al gobierno de turno, a pesar de que la administración del Movimiento al Socialismo les ha asegurado estabilidad económica.

En un contexto en el que Evo Morales lidera las encuestas con un 43% antes de las elecciones presidenciales, tal golpe de Estado también puede cambiar el curso del proceso electoral para sentar las bases de un proceso de deslegitimación en su contra.

La singularidad que Bolivia es hoy en día es que integra el bloque regional de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), donde tres de sus principales miembros (Cuba, Nicaragua y Venezuela) son considerados por Estados Unidos como la «troika del mal», y dos de ellos (Ecuador y El Salvador) han cambiado su orientación a través de traiciones y cambios de gobierno.

En este sentido, las fallidas revoluciones de color en Nicaragua y Venezuela, fabricadas bajo el mismo paradigma, permitieron a Estados Unidos lanzar nuevas formas de guerra contra ambos países a través de sanciones, y en el caso de Venezuela, la promoción de un gobierno paralelo.

Bolivia, en este contexto, puede estar a la vanguardia de un proceso similar de suavización que le permita atacar la principal fuente de estabilidad política: la economía.

En un artículo del analista ruso-ucraniano Rotislav Ishchenko sobre «golpes de Estado o revoluciones de color», se afirma que el «Estado agresor» busca, en general, llevar al «Estado víctima» a enfrentarse a violentas protestas callejeras. A través de ellas, el «Estado agresor» obliga al gobierno atacado a elegir entre capitular o reprimir las protestas para que, en caso de que esto último ocurra, sea calificado de «dictatorial» y haya perdido su legitimidad.

Esto permite que el «Estado agresor» interfiera en los asuntos internos del país afectado, si es posible a través de mandatos de organizaciones multilaterales como la ONU o la OEA, utilizando como pretexto la protección de los derechos humanos y las instituciones democráticas supuestamente violadas por el «Estado víctima».

Además, de esta manera, se pueden formar coaliciones internacionales para encubrir las agresiones contra la víctima nacional, como es el caso de Venezuela con el notorio Grupo de Lima. En este sentido, ya hay pasos en la OEA para condenar la reelección de Evo Morales bajo los auspicios de Colombia y Brasil.

Sin embargo, en Bolivia la historia aún no se ha escrito, pero se enmarca en un contexto regional en el que Estados Unidos ha optado por criminalizar y perseguir a sus adversarios geopolíticos regionales hasta su caída.

The original source of this article is Internationalist 360 Copyright © Bruno SgarziniInternationalist 360, 2019


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