La Asamblea Internacional de los Pueblos propone 16 medidas para contener la crisis humanitaria

Los movimientos populares, sindicatos y partidos lanzan un manifiesto con propuestas antineoliberales para enfrentar la pandemia

Brasil de Fato | São Paulo (SP)

Los movimientos populares, sindicatos y partidos que integran la Asamblea Internacional de los Pueblos presentaron un conjunto de 16 medidas estructurales para combatir la pandemia mundial de coronavirus.

El manifiesto publicado el sábado (21) afirma que «mantener los mercados financieros abiertos es un fracaso de la imaginación», cuestiona la posición del Fondo Monetario Internacional (FMI), que no debería «exigir ajustes o condiciones para conceder estos préstamos», y destaca la «ejemplar» solidaridad internacional de China y Cuba.

El texto también cita, basándose en el comportamiento de los gobiernos europeos, «tímidas acciones para tratar de fortalecer las capacidades de los estados frente a la crisis» y las clasifica como un «repudio parcial a las recetas neoliberales que se han aplicado en muchos países y que han dominado el mundo en los últimos 50 años».

La Asamblea mantiene el documento abierto a nuevas firmas de organizaciones políticas mundiales y está dispuesta a «formular y debatir un programa de cambio estructural que nos permita ganar esta lucha y reconfigurar el mundo».

Léelo completo:

El virus del SARS-CoV-2 o covid-19, declarado ahora pandemia mundial por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha empezado a causar estragos en muchas partes del mundo, mientras que otras permanecen en alerta. Estamos en una verdadera guerra que requiere movilizar todos los esfuerzos y, sobre todo, poner la vida, no los beneficios, en primer lugar. Sólo ganaremos esta guerra -como ya lo ha hecho China- si tenemos unidad y disciplina popular, si los gobiernos se ganan nuestro respeto por sus acciones y si actuamos con solidaridad en todo el mundo.

La deuda global es de 250 billones de dólares, parte de la cual es una enorme deuda corporativa. Por otro lado, hay billones de dólares invertidos especulativamente en bolsas de valores y paraísos fiscales. A medida que la actividad económica se reduce, las empresas harán cola para ser rescatadas. Este no es el mejor uso de los valiosos recursos de la humanidad en este momento. En medio de esto, mantener los mercados financieros abiertos es un fracaso de la imaginación. La caída del valor de las bolsas de valores, desde Hang Seng hasta Wall Street, es simplemente una forma de intensificar la ansiedad de la sociedad mundial, ya que la salud del mercado de valores siempre se ha considerado erróneamente como un indicador de la salud económica general.

Se están llevando a cabo cuarentenas y suspensiones de actividad a largo plazo en gran parte del mundo, tanto en Europa como en América del Norte, y cada vez más en África, Asia y América Latina. La actividad económica ya ha comenzado a detenerse. No es posible hacer estimaciones de pérdidas netas, e incluso las principales instituciones internacionales están ajustando sus estimaciones diariamente. Un estudio de la UNCTAD del 4 de marzo, por ejemplo, preveía que la desaceleración del sector en China perturbaría la cadena de suministro mundial y reduciría las exportaciones en 50.000 millones de dólares. Esto es sólo una parte de las pérdidas de un total que, por el momento, es incalculable.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha prometido utilizar 1 billón de dólares para ayudar a los países a evitar los desastres económicos. Unos 20 países ya han solicitado asistencia al FMI. Irán, que ha estado alejado del FMI durante los últimos tres decenios, ha solicitado ahora su asistencia. Sería un cambio valioso en la política de la institución, sin precedentes en la historia, si no fuera por la vergonzosa negativa a ayudar al pueblo venezolano con el pretexto de no reconocer al gobierno. El FMI no debería exigir ajustes o condiciones para proporcionar estos préstamos. La denegación de un préstamo a Venezuela es un signo de un gran fracaso político del FMI.

La solidaridad internacional de China y Cuba es ejemplar. Los médicos chinos y cubanos están en Irán, Italia y Venezuela y han ofrecido sus servicios y experiencias en todo el mundo. Han desarrollado medicamentos y tratamientos médicos que reducen la tasa de mortalidad de las personas afectadas por el covid-19 y quieren distribuirlos a los pueblos del mundo sin patentes ni beneficios. Hay que tomar en serio el ejemplo de los chinos y los cubanos en este período; gracias a este ejemplo, en medio de esta pandemia de coronavirus es más imaginar el socialismo que vivir bajo el cruel régimen del capitalismo.

Los países europeos, que son el foco actual de la pandemia, ven cómo sus debilitados sistemas de salud se derrumban tras décadas de falta de financiación y austeridad neoliberal. Los gobiernos europeos, así como el Banco Central Europeo y la Unión Europea, concentran gran parte de sus recursos en tratar de proteger al sector financiero y empresarial de un desastre económico que seguramente ocurrirá. La adopción de tímidas medidas para tratar de fortalecer las capacidades de los Estados frente a la crisis -renacionalizaciones puntuales, control público temporal de los proveedores de servicios de salud- o medidas paliativas -como exenciones limitadas del pago de alquileres e hipotecas domésticas- no representan un compromiso firme con las garantías básicas de trabajo y salud para la clase obrera más expuesta a los efectos devastadores de la pandemia: trabajadores de la salud, mujeres encargadas de la atención, empleados de las empresas de distribución de alimentos, servicios básicos, etc.

Se trata de un repudio parcial de las prescripciones neoliberales que se han aplicado en muchos países y que han dominado el mundo durante los últimos 50 años. El FMI debe tener esto en cuenta, ya que ha participado activamente en el saqueo de recursos en África, Asia y América Latina y en la creación de desiertos institucionales en varios países. El fortalecimiento de los estados y la redistribución de la riqueza en nombre de la gran mayoría es una orientación que debe construirse a nivel mundial.

Los científicos dicen que la batalla decisiva contra el virus puede continuar durante los próximos 30 o 40 días. Por eso es esencial que cada país y cada gobierno tome medidas para evitar la muerte de miles de personas. Los movimientos populares, sindicatos y partidos que integran la Asamblea Internacional de los Pueblos están dispuestos a formular y debatir un programa de cambio estructural que permita ganar esta lucha y reconfigurar el mundo:

  1. Suspensión inmediata de todo tipo de trabajo, con excepción del sector médico y logístico esencial y de los empleados necesarios para producir y distribuir alimentos y artículos de primera necesidad, sin pérdida de salario. El Estado debe asumir el costo de los salarios durante el período de cuarentena.
  2. Los servicios de salud, el suministro de alimentos y la seguridad pública deben seguir funcionando de manera organizada. Las reservas de grano de emergencia deben ser liberadas inmediatamente para su distribución entre los pobres.
  3. Todas las escuelas deben suspender las clases.
  4. Socialización inmediata de los hospitales y centros médicos para que no tengan que preocuparse por sus beneficios a medida que se desarrolla la crisis. Estos centros médicos deberían estar bajo el control de una coordinación centralizada de la campaña de salud del gobierno.
  5. Nacionalización inmediata de las empresas farmacéuticas y cooperación internacional inmediata entre ellas para encontrar una vacuna más sencilla y dispositivos de prueba más simples. Eliminación de la propiedad intelectual en el campo de la medicina.
  6. Examen del coronavirus en todas las personas. Movilización inmediata de equipos de pruebas, recursos y apoyo a los equipos médicos que se adelantan a esta pandemia.
  7. Aceleración inmediata de la producción de los materiales necesarios para hacer frente a la crisis (equipos de prueba, máscaras, respiradores).
  8. Cierre inmediato de los mercados financieros mundiales.
  9. Recolección inmediata de recursos para evitar la bancarrota de los gobiernos.
  10. Cancelación inmediata de todas las deudas no corporativas.
  11. Finalización inmediata de todos los pagos de alquiler e hipoteca, así como final de los desalojos. La vivienda digna debe ser un derecho de todos los ciudadanos y debe ser garantizada por los estados nacionales.
  12. El acceso de toda la población a los servicios básicos como el agua, la electricidad y las comunicaciones, ya que son derechos básicos. Absorción inmediata de todos los pagos por servicios públicos por parte del estado: agua, electricidad e internet asumidos como derechos humanos.
  13. Poner fin inmediatamente al régimen penal de sanciones unilaterales que afecta a países como Cuba, Irán y Venezuela e impedirles importar los suministros médicos necesarios.
  14. Apoyo urgente a los campesinos para aumentar la producción de alimentos sanos y proporcionarlos al gobierno para su distribución selectiva.
  15. Suspensión del dólar como moneda internacional y exigir que las Naciones Unidas convoquen urgentemente una nueva conferencia internacional para proponer una moneda internacional común.
  16. Asegurar el ingreso básico universal en todos los países. Esto permite garantizar el apoyo del Estado a millones de familias desempleadas, que trabajan en condiciones extremadamente precarias o por su cuenta. El actual sistema capitalista excluye a millones de personas del empleo formal. El Estado debe proporcionar empleo y una vida digna a la población. El costo del ingreso básico universal puede ser cubierto por los presupuestos de defensa, en particular el gasto en armas, municiones y otras compras de equipo militar.

Para añadir su firma o la de su organización a esta declaración, envíe un correo electrónico a secretaria@asambleadelospueblos.org antes del 26 de marzo de 2020.


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