Los que no serán tomados en cuenta para las ayudas

Muchos países ante la “pandemia” del coronavirus han optado por otorgar a sus ciudadanos un bono o algún tipo de ayuda social.

Lo que aparentemente no ha tomado en cuenta ningún gobierno, como siempre, es a los invisibles de siempre, de ayer, de hoy y de mañana.

Los invisibles para el sistema son todas aquellas personas que la mayor parte de su vida, sino toda, trabajaron en la “clandestinidad” en trabajos mal pagados, sin seguro médico, sin registro en fondos de trabajo y aún más, sin registro en los sistemas de seguridad social de un gobierno. El estado cuenta con todos los datos suficientes de aquellas personas que trabajan (registradas) cuánto ganan, a qué seguro social pertenecen, cuál es su seguro médico, cuántos componentes tiene su familia,  el monto máximo de su tarjeta de crédito, el saldo de sus cuentas de ahorro, depósitos a plazo fijo, registros de propiedad de bienes muebles e inmuebles. Todo está registrado, y ellos si recibirán una ayuda, pero ¿qué sucede con aquellos que no cuentan con nada de esto?

Podemos considerar a aquellos que nacieron en un sitio muy apartado, que si bien está lejos de un centro de asistencia pública, no están lo suficientemente lejos del virus, ya son numerosos los casos de pobladores originarios contagiados y con síntomas, especialmente en la zona amazónica donde el acceso es difícil, y en algunos casos fueron contagiados por el propio médico que los visitó. Un hombre indígena Marubo en Atalaia do Norte, Brasil, ha mostrado signos de infección por coronavirus luego de haber estado en contacto con un grupo de norteamericanos en la frontera entre Brasil, Perú y Colombia. El hombre trabajaba como guía turístico.

Los migrantes que escaparon de sus países por las guerras el terrorismo y desastres naturales, ellos se encuentran o vagando por las calles o encerrados en campos de refugiados, sin poder tener lo suficiente para enfrentar la pandemia.

Están aquellos que por diferentes circunstancias se han mudado de país, región o ciudad, el  cambio trajo como consecuencia la pérdida de antecedentes de trabajo, y si bien trabajan actualmente lo hacen desde la informalidad, lo que los sitúa en una invisibilidad para el sistema, como titula The Guardian el 23-3-2020, millones de indocumentados en riesgo de contraer el coronavirus y padecer hambre. Ese parecería ser el futuro de millones de indocumentados  y migrantes del mundo entero.

En Estados Unidos las organizaciones de inmigrantes, están también preocupadas porque la ayuda ofrecida por el gobierno no los incluye. Se trata primordialmente de aquellos que carecen de documentación.

Hay un grupo tal vez menos numeroso con respecto a los otros pero que también se encuentra en situaciones alarmantes, son aquellos que trabajaron durante años en un país con el debido registro, pero en el transcurso de los años anteriores y debido a las crisis económicas perdieron su fuente laboral, hoy ellos no cuentan con seguro social y de salud, no son nacidos en el país donde residen, no recibieron aún la ciudadanía, y estaban realizando trabajos sin relación de dependencia, la declaración de la cuarentena los deja sin ingresos y sin posibilidad de obtener ayuda de ningún tipo, tal vez y solo tal vez si pudieran volver a su lugar de origen, tendrían la oportunidad de recibir una ayuda estatal

El 20 de marzo el gobierno español garantizaba la ayuda a migrantes y refugiados del sistema de acogida ante la crisis del COVID-19, una vez más vemos que como premisa es estar registrado en e l sistema.

Al mismo tiempo que declaraban el lockdown en muchas ciudades, algunos de los invisibles continuaban con sus labores de todos los días, no es difícil decidirse entre el contagiarse de COVID-19 o alimentar a la familia, o a sí mismo, tomemos el ejemplo de Kabul. La capital Afganistán un país devastado por años de guerras e invasiones, al que Estados Unidos en este preciso momento se le ocurrió recortar el presupuesto de ayuda en 1,000 millones la población está obligada a seguir con sus labores cotidianas para poder sobrevivir, son muchos los residentes que violaron la cuarentena y decidieron salir a trabajar, como vendedores de golosinas o lustradores de zapatos.

 En otro continente el gobierno de Argentina también ofreció una ayuda de 10,000 pesos a todos los nacidos en el país o naturalizados, sin embargo es considerado uno de los países con un número altísimo de inmigrantes de todas las nacionalidades, muchos de ellos trabajan en la informalidad. Ellos, no obstante que  muchos viven más de una decena de años en el país, no recibirán nada y sus fuentes de trabajo se encuentran paralizadas. Pero además son poblaciones de riesgo pues sus pequeños negocios o changas como ellos llaman al trabajo informal y de poca duración, no se detienen tal como se puede apreciar en el video subido a Facebook.

Las consecuencias  podrían resultar en un gran problema para los países que si bien se encuentran librando la batalla en las ciudades más importantes, no parecen haberse percatado que un frente más grande se está descuidando, dentro y fuera de los centros densamente poblados. Y finalmente los invisibles al momento de morir, ¿son cuantificados? O al no pertenecer al sistema no son tomados en cuenta para ser registrados en las estadísticas.

Foto de portada: Un grupo de refugiados en Paris, Francia | Fotomovimiento, Flickr


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