Covid-19: Mujeres de Latinoamérica violentadas durante la epidemia

por Diana Miloslavich Tupac

Entre el 17 de marzo y el 25 de abril, los casos de violencia registrados en Perú durante la Covid-19 son siete feminicidios, ninguno en la ciudad de Lima; 150 violaciones sexuales, 94 a menores de edad; 1.574 llamadas de auxilio al servicio que da la línea 100 del Ministerio de la Mujer. Como en Chile, también se abrió un servicio de Whatsapp para las denuncias de violencia familiar.

La Defensoría del Pueblo ha señalado que hay una violencia silenciada y ha recomendado a la Comisión de Alto Nivel que hace seguimiento a la violencia contra la mujer –conformado por el Ministerio de la Mujer, del Interior, la Corte Suprema, la Fiscalía de la Nación la Defensoría del Pueblo–, que se permita a las mujeres salir a la calle durante la cuarentena a denunciar en las comisarías estos hechos

El 26 de abril de 2020 salió el Decreto Legislativo 1470, que señala que la violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes ha llegado al punto más álgido en situación de emergencia, y se requiere medidas diferenciadas para su protección. Niñas y adolescentes están en situaciones de riesgo y desprotección, por lo que necesitan también medidas específicas.

Las disposiciones de la Fiscalía y el Poder Judicial se dictarán en 24 horas, el sistema de justicia adoptará medidas independientes del riesgo y la salida de agresores de las casas es prioritaria. Como vemos, es una tendencia que los sistemas de justicia van más lentos en nuestros países; en la emergencia sanitaria esto recrudece y se requieren nuevas acciones.

Hace una semana, la Comisión de la Mujer del nuevo Congreso instalada durante la pandemia convocó a la ministra de la Mujer para saber si los casos de las 80 mujeres violadas durante la cuarentena y las 57 menores ya están en la Fiscalía.

En Perú hay solo 13 albergues y uno inaugurado durante la cuarentena por el municipio de Lima, para 22 mujeres; que es bueno, pero insuficiente. En general la tendencia es a lograr que sean los agresores quienes salgan de las casas y no las mujeres con sus hijos e hijas.

Las redes feministas están siendo muy activas para los casos de denuncias de violencia familiar a través de Facebook y los chats. Sin embargo, la virtualidad también es excluyente, porque se requiere tener asegurada la conectividad y el equipo para acceder a información.

En un panorama general en la región sobre feminicidios, tenemos que México registra 210 casos, Argentina 21, Colombia 19, Perú siete, Chile cuatro e igual número Bolivia.

En general, los delitos han disminuido, pero no los de feminicidio, como lo ha señalado la ministra de Género y Diversidades de Argentina, Elizabeth Gómez. La titular de la mujer de Perú, Gloria Montenegro, ha destacado que los violadas están en casa, los agresores están en casa y a estos no les conviene que la familia se desarrolle en igualdad.

Estamos ahora, sin duda, ante un repunte global de la violencia de género por las medidas de aislamiento y confinamiento de las últimas semanas. La arquitectura de género que hay en nuestros Estados, la cual contribuimos a crear, hay que fortalecerla en la región, esta es una oportunidad. Requerimos Ministerios de la Mujer, Institutos, Concejos fuertes, con recursos y propuestas.

Hay múltiples recomendaciones desde las organizaciones feministas, los organismos de Naciones Unidas y la OEA, pero lo que se aprecia son las dificultades de llevarlas a la práctica por la debilidad de los Estados, donde se invirtió poco en los sistemas de salud y en los servicios de atención a la violencia de género. Unido a la falta de operadoras de los servicios con especialidad en violencia de género. En las universidades, al menos en el caso de Perú, no hay una especialidad en violencia de género.

Pico y género

En Perú, como en Panamá y Bogotá, del 3 al 10 de abril se implementó una medida para la circulación de los hombres: los lunes, miércoles y viernes, y mujeres: martes jueves y sábado. La aglomeración en los días que les tocaron a las mujeres fue muy grande en los mercados y, cuando les tocó a los hombres, disminuyó esa presencia en los mercados. Por ende, las mujeres tenían mayores riesgos de contagio por la aglomeración.

Hubo detenciones a las mujeres en las comisarías, ya que se dio poca información y se puso en evidencia también que un gran sector realizaba las compras diarias por no contar con refrigeradoras o incluso electricidad.

Se evidenció, además, que las compras las siguen haciendo las mujeres, fundamentalmente, y sobre ellas sigue recayendo el trabajo doméstico, que las relaciones continúan asimétricas. La ganancia es que entró a debate público el trabajo doméstico que ellas realizan. Con la suspensión de clases y con clases a distancia también se complejiza el trabajo de las mujeres en casa.

La transfobia

Una cuarentena sin transfobia ha sido una consigna en las redes sociales. La inseguridad y el peligro de las mujeres trans durante el pico se generó en Perú, a pesar de la recomendación presidencial. Fueron presentadas varias denuncias, que se dieron a conocer por las redes sociales y la televisión; casos de discriminación y violencia con la población trans que, si bien conllevó diversas sanciones a policías, colocó en el debate público la situación de las mujeres trans.

Los penales

Otro punto importante es la situación de los penales en la región. En el Perú, un foco de atención es la excarcelación de hombres privados de su libertad por omisión de asistencia familiar; es decir, deudores alimentarios.

Al momento hay 125 excarcelados, según el Ministro de Justicia. Por ello es recomendable que, en la resolución que disponga la conversión de penas, se establezcan medidas de protección a la madre y a sus hijos e hijas, para impedir que los agresores se acerquen al domicilio de la agraviada. Se teme que algún excarcelado sea un potencial agresor o feminicida.

Bonos de ayuda del Estado

Pese a los bonos distribuidos de diversas formas, siguen siendo grandes los sectores mujeres pobres, campesinas e indígenas sin acceso a ellos, lo que ha evidenciado que los programas sociales llegaban a un sector muy pequeño de la población, por lo que hay que crear nuevas políticas sociales.

Migrantes

Es de destacar la situación crítica de las mujeres venezolanas no solo expuestas a la violencia de género sino a la sobrevivencia y la necesidad de la ayuda humanitaria, teniendo en cuenta que del millón de venezolanos y venezolanas en Perú, solo el siete por ciento tenía un trabajo formal. En 2019 hubo 1.384 denuncias de violencia de género de las venezolanas.

Caminantes peruanos y peruanas

También existe el nuevo fenómeno de los denominados caminantes (desplazamiento forzado), que rompiendo la cuarentena, han comenzado a desplazarse hacia sus regiones, una nueva situación que ha colocado en tensión al gobierno central y a las regiones y aumentado el riesgo también de la violencia de género.

En estos miles de retornantes un porcentaje alto son mujeres, niños y niñas que duermen en las carreteras, parques, con escasa ayuda esperando poder regresar a sus regiones. La feminista argentina Rita Segato, al hablar de los walking home en la India, dice que vemos la ansiedad por la vuelta al terruño en todas partes en un movimiento visceral atávico de volver a casa. Es gran parte de una generación que nació en Lima y que la ciudad no termino de acogerlos.

Las mujeres pierden el empleo en el campo y la ciudad

Una encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), publicada el 27 de abril, destacó que de todos los entrevistados, un 31 por ciento perdió el trabajo: los hombres en un 34 por ciento y las mujeres en un 28.

Según el IEP, las diferencias por sexo son significativas entre agricultores y ganaderos que perdieron su trabajo (35 % en el caso de las mujeres y 27 % en el de los hombres) y entre independientes con empleados que han perdido su trabajo (36 % en el caso de las mujeres y 21 % en hombres). Disminuyen entre los trabajadores independientes sin empleados que han perdido su trabajo (55 % en el caso de los hombres y 52 % en las mujeres). En el caso de las trabajadoras del hogar la pérdida seria del 33 por ciento de su empleo.

Finalmente, destacar el caso de la Federación de Mujeres Kukama Huaynakana que no pudieron retornar a sus comunidades nativas de San Martin de Tipishca, Shapajilla, Leoncio Prado, Nuevo San Juan, San Miguel y sobreviven en la ciudad de Iquitos a la espera de la ayuda humanitaria y expuestas al contagio.

Recomendaciones, un resumen

Mejorar y ampliar los sistemas de monitoreo de las denuncias a través de los diversos servicios que hay, líneas telefónicas, chats, denuncias en farmacias, entre otras.

Optimizar los servicios existentes, se necesitan respuestas rápidas y coordinadas para las víctimas de violencia de manera inmediata, con los diversos agentes que participan.

Se necesitan protocolos para evitar que víctimas de feminicidio pasen por muertes del Covid19, por ello la necesidad de las autopsias antes de la cremación cuando haya sospecha de feminicidio

Asegurar que las mujeres, las niñas, las poblaciones indígenas, las mujeres con discapacidad, la comunidad LGTBIQ, las desplazadas, migrantes, refugiadas tengan acceso a la prevención y atención de la violencia de género durante la pandemia.

Simplificar los procedimientos para que los casos de violencia se atiendan prioritariamente y los sistemas de justicia responden de manera inmediata.

Articular a la sociedad civil, organizaciones feministas, de mujeres en Comisiones de Apoyo con los Ministerios, Institutos de la Mujer en la región.


Fuente: Rebelión.org



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