La teoría del derrame en el actual gobierno

La teoría del derrame consiste básicamente en que el Estado, debe realizar los esfuerzos suficientes, para que los empresarios o inversores genuinos, pueden tener una alta rentabilidad o ganancia, para cuando se logre la alta rentabilidad, el sobrante se derramará en las clases sociales trabajadoras, en forma de mayor empleo, educación, salud, etc.

por Jucanomo

Es indudable que el pueblo argentino estaba sumido en una incertidumbre durante los cuatro años precedentes a la posesión de Alberto Fernández, por lo que optaron por terminar de manera democrática con un gobierno, perteneciente a la clase empresarial inescrupulosa y corrupta, plenamente identificada y dirigida por el imperio norteamericano.

Cuatro años donde se pregonaba la teoría del derrame, los ricos invirtiendo y los pobres beneficiándose con nuevos trabajos, CNN el 2015 hablaba del plan de Macri para reavivar la economía, su ministro  de comunicaciones Oscar Aguad justificaba la suba de los servicios con el mismo argumento. Pero a decir del propio ex presidente “pasaron cosas” y el derrame no se hizo presente, pero ya muy entrado el 2018 según el portal Infobae el gobierno de cambiemos seguía aferrado a su postura con una suerte de reedición de la teoría.

Pero acercándonos en el tiempo fue también parte del discurso de A. Fernandez, aclarando su posición frente a la teoría, en plena campaña cuando se refirió a su adversario expresando que:

“Sigue creyendo en la teoría del derrame. Cuando los ricos se enriquecen se llevan el dinero al exterior, abren cuentas en Bahamas y empresas offshore, y si quieren un ejemplo miren al ministro de Economía argentino (por Nicolás Dujovne)”.

Ahora con pandemia de por medio, luego de tomarme un tiempo, (con tu permiso) recordando esas declaraciones previas al cambio de gobierno, vuelvo al presente y las cosas no cambiaron mucho, las esperanzas de un cambio profundo de todo lo que es dañino para la sociedad argentina, parecen no llegar y menos tener un lugar en el futuro (próximo), no solo dentro del marco económico, sino también judicial, y sobre todo social.

Las medidas que tomó el gobierno de Alberto Fernández, para contrarrestar los efectos de la pandemia, en lo que al área de salud se refiere, son difíciles de cuestionar, toda vez que aún en el mundo entero se debate la veracidad de los alcances del COVID-19 (numerosos artículos publicados en éste sitio).

Pero en el plano económico-social, las cosas no parecen ser diferentes a las de la gestión pasada, planes sociales y aumentos de por medio, pero ahora tienen un tinte diferente ya no pertenecen a el gobierno de Macri, ahora tienen el color de Fernández incrementos en las AUH, jubilados, etc. y en la suba de precios. Todo cambia y seguimos igual.

La famosa teoría del derrame ahora viene reciclada gracias a la pandemia. Los empresarios que no derramaron nada y que amenazan con dejar de derramar, asustaron al Estado y consiguen que le pague un 50% de los sueldos a sus trabajadores, considerando que el  promedio de salario de los trabajadores en “blanco” es de $ 56,882.00, el gobierno les está pagando mensualmente a estos muchachos como promedio $ 28,441.00, ¿está bueno no?, depositado de manera rápida y efectiva en sus cuentas bancarias. Y paralelamente a los empleadores les hace una rebaja en las contribuciones patronales de hasta un 95%, de ésta forma no se “pierden empleos”. Luego personas que reciben del Estado la AUH y jubilaciones, que no necesariamente trabajan, no se adelanten hablo de los jubilados, no hay mayor preocupación los aumentos llegan en tiempo y forma, con inconvenientes al momento de cobrar sin ninguna duda, recibirán un incremento del 10.74% a partir del mes de junio, aparte del bono que recibieron, ¿no es suficiente? ¡por supuesto que no!

El cobro del Ingreso familiar de Emergencia IFE, es otorgado a Trabajadores y trabajadoras informales, Trabajadores y trabajadoras de casas particulares, monotributistas sociales, monotributistas de las categorías A y B.

Los monotributistas registrados en las categorías referidas, en su mayoría desempeñan actividades de comercio y en algunos casos de carácter profesional, aunque si eres universitario graduado con antigüedad mayor a dos años no calificas dentro de estas categorías. Tomando en cuenta los parámetros de referencia para ser monotributista Social, A o B, tus ingresos percibidos, se encuentran en un rango de los  $15,000.00 a $ 30,000.00 mensuales, algo apenas por encima de lo que gana un trabajador informal o de venta en la calle, no olvidándome de las excepciones que siempre existen, ellos recibirán $ 10,000.00 de manera medianamente ágil, si poseen una cuenta bancaria, algo lógico pues pertenecen generalmente al área comercial.

En el anteúltimo escalón están los que no poseen tarjeta de crédito, no tienen cuenta bancaria, no tienen acceso a trabajos en blanco, ellos solo cuentan con su DNI, para demostrar su existencia en el país. Su trabajo les aporta suficiente para subsistir día a día, no tienen obra social, cualquier enfermedad puede ser mortal. A ellos les corresponde el IFE, pero para que lo obtengan deben tener una computadora funcionando conectada a internet, a través del celular es toda una odisea producto de un mal diseño de los programas del sistema de ANSES.  Ellos deberán esperar todo el mes de abril y mayo, en algunos casos hasta los primeros días de junio para cobrar $ 10,000.00, mientras sus trabajos y changas desaparecieron. En el supuesto que ANSES haya aprobado el cobro, que generalmente no lo hace, porque su estado civil no está actualizado, su correo está mal redactado, no pudo enviar la foto de su documento, que dicho sea de paso no sirve para nada, pues los datos del documento no son cotejados, deben ser actualizados manualmente por cada usuario. O lo que generalmente ocurre que la señal de internet es de una calidad tan mala, que en medio del envío de información, se corta. No existe una información creíble acerca de cuanta gente se encuentra en éste estado de precariedad en el sistema. Si olvidarme de mencionar la disposición gubernamental de que son ellos particularmente los que no pueden salir a trabajar.

Y quienes no recibirán la ayuda del Estado en ninguna de sus formas están los invisibles, se calcula que son alrededor de 1,000,000 (un millón) de personas indocumentadas. Sin ningún tipo de asistencia del Estado. Para aclarar, para ellas no hay AUH, jubilación, plan social, y mucho menos IFE. Son el 2.224% aproximadamente de toda la población, a los cuales el derrame no los alcanzará.

Por lo que dije anteriormente, es claro que el gobierno sigue apostando al derrame, apoyando a las empresas que supone retirarían sus  ”inversiones” , cuyos capitales son producto de las ganancias de los años anteriores, que fueron exorbitantes, éstas dejarían sin trabajo a 12 millones de personas con empleo registrado. Lo que no es menos que ridículo considerando que un capitalista precisa de mano de obra, le guste o no, que sus ganancias se reduzcan en uno o dos puntos tampoco hará que abandonen la gallina de los huevos de oro. Pero claro es mejor prevenir así que porque no aceptar la reducción de salarios en un 25%.

Se deben cuidar las “inversiones”, especialmente de los bonistas, que aunque sean deudas ilegales, mejor las legalizamos trabajando noche y día en darles una solución para ser aceptados dentro de un sistema económico en el cual Argentina solo tiene el DNI. Y las migajas del sistema económico financiero internacional llegarán tarde y mal.


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