Rubio, Cruz Bill consideraría las misiones médicas de Cuba como “Operación Tráfico Humano”

En un acto de pura hipocresía y crueldad obsesiva, los senadores republicanos Marco Rubio, Rick Scott y Ted Cruz se unieron para penalizar a las naciones en vías de desarrollo que buscan aprovecharse del trabajo humanitario práctico de Cuba.

by Raul Diego

En lo que ya se ha convertido en una parodia de la costumbre de un imperio en retroceso de Aferrándose a los vestigios de sus errores de la era de la Guerra Fría, el senador estadounidense Marco Rubio (R-FL) y sus compañeros reaccionarios hambrientos de guerra en el Senado de los Estados Unidos, Rick Scott (R-FL) y Ted Cruz ((R-TX) han presentado un proyecto de ley en el piso del Senado con la intención de socavar el programa de misiones médicas de Cuba, que envía médicos capacitados a todo el mundo en desarrollo para ayudar en los servicios generales de salud y emergencias en más de 60 países.

El proyecto de ley, si es aprobado, requerirá que el Departamento de Estado de EE.UU. publique una lista de naciones que contratan con el gobierno cubano para sus servicios médicos y lo considere como un factor para incluir a dichas naciones en el informe anual del Departamento sobre el Tráfico de Personas (TIP); abriendo la puerta a más sanciones económicas y otras medidas contra cualquier país de esa lista.

En una demanda colectiva interpuesta contra la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con sede en Washington, D.C., en 2019, cuatro desertores de los 50.000 médicos cubanos que participan en el programa alegaron que el programa “Más Médicos”, dirigido por el gobierno brasileño de 2013 a 2017, era una “empresa ilegal de trabajos forzados“, que se beneficiaba de la mano de obra médica cubana en connivencia con el gobierno de Castro, a quien acusaban de embolsarse dinero que, según ellos, debería haber ido a parar a ellos.

La demanda fue presentada en la División de la Corte del Distrito Sur de Miami, Florida – un bastión del sentimiento anticastrista y un bastión republicano liderado por generaciones de exiliados cubanos con una arraigada política de la Guerra Fría. Ramona Matos Rodríguez, Tatiana Carballo Gómez, Fidel Cruz Rodríguez y Russela Margarita Rivero Sarabia son los demandantes nombrados en los documentos de la corte que acusan a la OPS de tráfico humano y buscan una compensación completa por lo que la organización supuestamente pagó por sus servicios.

Coincidiendo con la presentación de ese mes de septiembre, los funcionarios estadounidenses instaron públicamente a “las naciones a que dejen de utilizar las misiones médicas de Cuba” y calificaron los programas médicos internacionales como una forma de “esclavitud moderna“, tras las declaraciones realizadas por el presidente brasileño Jair Bolsonaro un año antes, en vísperas de asumir el cargo, cuando sus invectivas provocaron que Cuba retirara a miles de médicos de la nación sudamericana, que estaban sirviendo a las comunidades más marginadas de ese país.

La riña política puede haber terminado costando miles de vidas brasileñas dada la severidad del número de víctimas de COVID-19 de esa nación, que según se informa alcanzó el millón de casos y 50.000 muertes ayer. El gobierno cubano ha desplegado más de 1.400 médicos para luchar contra la pandemia y ha sido una de las esperanzas más brillantes para las naciones más calladas del mundo, mientras que los Estados Unidos se han dirigido a las naciones que luchan y luchan contra COVID-19 con sanciones paralizantes.

El colmo de la hipocresía

El sistema de atención médica gratuita de Cuba está financiado en gran medida por estos programas de asistencia médica internacional y proporciona un apoyo financiero fundamental para proyectos de investigación médica en la nación caribeña, que han producido algunos avances importantes a lo largo de los años y que se jacta de tener una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del mundo, a pesar de un embargo de varias décadas impuesto a la nación por la economía más poderosa del mundo.

La “Ley de recorte de beneficios al régimen cubano” propuesta por los senadores Rubio, Scott y Cruz representa otro intento de sabotear los históricos esfuerzos de Cuba por la libre determinación en un panorama político y económico dominado por un capitalismo depredador. Pero, es especialmente atroz cuando consideramos la historia de uno de los patrocinadores del proyecto de ley, el ex gobernador de la Florida Rick Scott, que administró el mayor caso de fraude al Medicare en la historia de los Estados Unidos, desviando más de 300 millones de dólares a su propia cuenta bancaria personal.

La elección de Trump para dirigir la reforma de la salud del Partido Republicano, se comprometió la quinta no menos de 75 veces durante su deposición en el año 2000, incluyendo la simple cuestión de si estaba o no “empleado”. Scott llegaría a un acuerdo con el gobierno federal antes de que éste presentara cargos criminales contra su compañía Columbia/HCA, que finalmente resultaron en una multa de 1.7 mil millones de dólares por condenas que involucraban a inversionistas y médicos que compraron participaciones de capital en la compañía y defraudaron a ciudadanos de la tercera edad que dependían de sus 380 hospitales, 200 agencias de salud en el hogar y 130 centros de cirugía.

Scott pudo salir prácticamente ileso, convirtiéndose más tarde en gobernador de Florida, sustituyendo al gobernador republicano Jeb Bush y ocupando su lugar en la cinta transportadora de los republicanos reaccionarios y archiconservadores de la Guerra Fría de ese estado.

El fin de la duplicidad

Las acusaciones de Scott contra el gobierno de Díaz-Canel para justificar el absurdo proyecto de ley son el colmo de la hipocresía, por decir lo menos. El “último ladrón de Medicare” afirma que “Cuba está usando la pandemia del coronavirus para obtener beneficios a expensas de […] médicos trabajadores” y considera que “cualquier país que solicite asistencia médica a Cuba” está ayudando e incitando al tráfico de personas.

El canadiense de origen cubano Ted Cruz, por su parte, se une al coro de duplicidad y proyección al pintar los genuinos esfuerzos de Cuba por presentar una alternativa a la hegemonía estadounidense para las naciones más pobres del mundo como “una táctica utilizada por Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel para ejercer el poder y llenar las arcas del gobierno”.

La misma dinámica empleada en el embargo cubano, que los Estados Unidos han aplicado contra Cuba y cualquier nación que haga negocios con ella desde principios de los 60, está en juego con el proyecto de ley que ahora se vota en el Senado. A medida que el poder y la influencia de la única superpotencia mundial comienza a disminuir y la inminente realidad del fracaso total del capitalismo para satisfacer las necesidades humanas básicas como la atención médica universal, el puro oportunismo político y la crasa hipocresía de propuestas legislativas como éstas se hacen cada vez más transparentes.


Foto principal | El senador Ted Cruz, republicano de Texas, mira desde un ascensor en el Capitolio de Washington, el 5 de febrero de 2020. Susan Walsh | AP

Raúl Diego es escritor de noticias de MintPress, fotoperiodista independiente, investigador, escritor y documentalista.


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